El tofet de Cartago: ¿sacrificio de niños o cementerio malinterpretado?
¿Sacrificaba Cartago a sus bebés en el tofet, o era un cementerio común? Explora los hechos documentados, el misterio abierto y las teorías etiquetadas.
Bajo un tranquilo rincón de la actual Túnez se encuentra uno de los lugares más inquietantes y disputados de la arqueología: un recinto amurallado repleto de miles de pequeñas urnas, cada una con los huesos incinerados de un bebé. Durante más de dos mil años, los cartagineses han arrastrado una reputación siniestra, transmitida por sus enemigos griegos y romanos, la de quemar a sus propios bebés para aplacar a los dioses. Pero un número creciente de especialistas se plantea una pregunta incisiva: ¿procedían la ceniza y los huesos de esas urnas de un sacrificio, o del dolor ordinario de la muerte infantil? La respuesta honesta es que el caso sigue abierto.
Los hechos documentados
El yacimiento es real, extenso y ha sido excavado con cuidado. Situado en el barrio de Salambó (Salammbô) de Cartago, cerca de los antiguos puertos púnicos, el recinto sagrado que hoy se denomina "tofet" estuvo en uso durante aproximadamente seis siglos, con sus capas más antiguas datadas en torno al 750-600 a. C. y su fase final terminando con la destrucción de la ciudad por Roma en el 146 a. C. (Wikipedia, Tofet de Cartago). Los excavadores estiman que el recinto alberga del orden de 20.000 urnas repartidas por miles de metros cuadrados, lo que lo convierte en uno de los mayores cementerios conocidos del mundo fenicio-púnico (Biblical Archaeology Society).
Cada depósito suele consistir en una urna enterrada y rodeada de piedras, que contiene huesos quemados; muchos estaban señalados en la superficie mediante estelas de piedra talladas (Wikipedia). Cuando los investigadores abrieron las urnas, encontraron los restos incinerados de seres humanos muy pequeños y, en varios casos, los huesos de animales jóvenes como corderos o cabritos (Children and Youth in History, George Mason University). Muchas estelas presentan inscripciones estereotipadas que dedican la ofrenda a dos importantes divinidades púnicas, Baal Hammon y la diosa Tanit (Biblical Archaeology Society).
Un puñado de inscripciones emplea un término púnico, molk (o mlk), que varios especialistas interpretan como una palabra técnica para designar un tipo de ofrenda o voto (Wikipedia). El mismo término aparece en contextos fenicios afines y desde hace tiempo ha servido de base a los argumentos de que el recinto era un santuario para ofrendas rituales y no un cementerio común.
Los autores antiguos también opinan, aunque todos ellos eran ajenos a Cartago y la mayoría le eran hostiles. El historiador griego Diodoro Sículo (siglo I a. C.), apoyándose en el escritor anterior Clitarco (Kleitarchos), describió cómo los cartagineses colocaban a los niños en los brazos de una estatua de bronce de Crono (Kronos), desde la cual los cuerpos rodaban hacia un fuego (History Skills). Plutarco añadió detalles truculentos sobre padres que permanecían impasibles sin llorar mientras la música ahogaba los llantos; el apologista cristiano posterior Tertuliano también acusó a Cartago de la práctica (roger-pearse.com, recopilación de fuentes). Cabe destacar que varios grandes historiadores antiguos que tuvieron motivos para tratar Cartago en detalle, entre ellos Heródoto, Tucídides, Polibio y Tito Livio, no dicen nada sobre un sacrificio sistemático de niños (Wikipedia).
La verdadera incógnita abierta
Aquí es donde el hecho documentado cede el paso a la incertidumbre genuina. Todos coinciden en que las urnas contienen bebés incinerados. Lo que nadie puede demostrar sin discusión es por qué murieron esos bebés. ¿Fueron sacrificados en un ritual y luego enterrados en un santuario, o murieron por causas naturales —como la alta mortalidad perinatal habitual en el mundo antiguo— y recibieron un entierro religioso especial precisamente por ser tan pequeños?
La disputa gira en torno a pruebas diminutas y frágiles: los dientes y huesos quemados y encogidos del interior de las urnas. La incineración deforma el hueso y complica la estimación de la edad, y una diferencia de apenas unas semanas en la edad estimada al morir orienta la interpretación en sentidos opuestos. Si la mayoría de los bebés murió en los primeros días de vida, ese patrón parece propio de la mortalidad natural de los recién nacidos. Si las muertes se concentran un poco más tarde, en torno a uno o dos meses, quienes critican la interpretación de la muerte natural sostienen que la cronología encaja con una ofrenda planificada llevada a cabo después del nacimiento. Una misma muestra carbonizada ha sido medida por equipos rivales que llegaron a conclusiones opuestas, y por eso este sigue siendo uno de los debates más tercamente irresolutos de la arqueología del Mediterráneo (Antiquity / Cambridge Core).
Teorías e interpretaciones
Teoría 1: un santuario para el sacrificio de bebés (la visión tradicional, con respaldo científico moderno). Los arqueólogos Lawrence Stager y Joseph Greene defendieron durante mucho tiempo que el recinto era un lugar de matanza ritual, señalando las inscripciones dedicatorias, la cuidadosa disposición de las urnas y la presencia de huesos de animales sacrificiales junto a los bebés. Un equipo formado, entre otros, por Patricia Smith, Stager, Greene y Gal Avishai analizó los restos incinerados y concluyó que el patrón de edad al morir respaldaba "la interpretación de los tofets fenicios como lugares rituales reservados para el sacrificio de bebés", defendiendo esa lectura frente a sus críticos en 2013 (Antiquity / Cambridge Core). Un artículo de 2013 en Antiquity de Paolo Xella, Josephine Quinn, Valentina Melchiorri y Peter van Dommelen, "Phoenician Bones of Contention", reunió los hilos epigráficos, literarios y arqueológicos para argumentar que la ofrenda ritual de bebés es la mejor explicación de conjunto del fenómeno del tofet (listado de Xella et al. 2013 en academia.edu). Interpretación, respaldada por la epigrafía y por una lectura discutida de los datos óseos.
Teoría 2: un cementerio de niños, no un altar. Un equipo dirigido por la Universidad de Pittsburgh, en el que participó Jeffrey Schwartz, estudió los restos óseos y dentales y concluyó que "los restos óseos de la Cartago púnica no respaldan un sacrificio sistemático de bebés" (PubMed Central, Schwartz et al. 2010). Según su lectura, las urnas contenían a niños muy pequeños que murieron por causas naturales, como enfermedades infecciosas o la simple fragilidad de los recién nacidos, con un rango de edad coherente con la alta mortalidad perinatal registrada en algunas sociedades premodernas. Desde esta perspectiva, el tofet era un cementerio dedicado a bebés y fetos, y la historia del sacrificio es en gran medida propaganda de los enemigos amplificada por autores posteriores. Interpretación, respaldada por una lectura rival de la misma evidencia osteológica.
Teoría 3: una realidad mixta. Una postura intermedia, planteada dentro del intercambio académico, sugiere que el recinto pudo cumplir más de una función a lo largo de seis siglos: algunos bebés ofrecidos en votos o rituales, y otros simplemente enterrados allí por haber muerto a corta edad, ya que el lugar estaba reservado a los más pequeños. La mezcla de restos humanos y animales, y la rareza del término explícito molk, deja margen para prácticas que cambiaron con el tiempo en lugar de un único rito uniforme (Antiquity / Cambridge Core). Síntesis especulativa, no un consenso establecido.
Lo que hace tan fascinante al tofet de Cartago es que la evidencia es abundante pero ambigua. Podemos sostener las urnas, leer las dedicatorias y contar los huesos, y aun así no ponernos de acuerdo sobre la historia humana que hay detrás de ellos. Ya fuera el recinto un lugar de muerte ritual, un tierno lugar de descanso para bebés perdidos o algo intermedio, sigue siendo un recordatorio de la cautela con que debemos leer las palabras de los enemigos de un pueblo antiguo, y de cuánto pueden negarse a contarnos todavía unos pocos gramos de hueso quemado.
Fuentes y lecturas adicionales
- Schwartz et al., "Skeletal Remains from Punic Carthage Do Not Support Systematic Sacrifice of Infants" (PLoS ONE, vía PubMed Central, 2010)
- Smith, Stager, Greene y Avishai, "Cemetery or sacrifice? Infant burials at the Carthage Tophet" (Antiquity, 2013)
- Xella, Quinn, Melchiorri y van Dommelen, "Phoenician Bones of Contention" (Antiquity, 2013)
- Biblical Archaeology Society, "At Carthage, Child Sacrifice?"
- Children and Youth in History, "Tophet of Carthage" (George Mason University)
- Wikipedia, "Carthage tophet" (panorama del yacimiento, la datación y el debate)
Fuentes y lecturas adicionales
- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2822869/
- https://www.cambridge.org/core/journals/antiquity/article/abs/cemetery-or-sacrifice-infant-burials-at-the-carthage-tophet/EA2F96A8FD7229800391B766C95ECBE1
- https://www.academia.edu/8624285/P_XELLA_J_QUINN_V_MELCHIORRI_P_VAN_DOMMELEN_Phoenician_Bones_of_Contention_Antiquity_87_2013_1199_1207
- https://www.biblicalarchaeology.org/daily/ancient-cultures/daily-life-and-practice/at-carthage-child-sacrifice/
- https://www.biblicalarchaeology.org/daily/ancient-cultures/did-the-carthaginians-really-practice-infant-sacrifice/
- https://chnm.gmu.edu/cyh/primary-sources/404.html
- https://en.wikipedia.org/wiki/Carthage_tophet
- https://www.historyskills.com/classroom/ancient-history/carthage-child-sacrifice/
- https://www.roger-pearse.com/weblog/2012/05/31/sacrifices-of-children-at-carthage-the-sources/